Leer antes de usar

Esto es un blog. Un blog es, metafóricamente hablando, algo pequeño, redondo, de brillo metálico y plateado, mecánico a la par que lleno de malas hierbas, duro como un peñón pero elástico como otro peñón que sea elástico, si alguien ha visto alguna vez alguno, atractivo, grande, enorme, inmenso, diminuto y resultón, y además se puede llevar en el bolsillo y es comestible, si a uno no le importan efectos secundarios como la cólera u otras enfermedades peores como la muerte o, en su defecto, un tic bastante molesto en el ojo izquierdo.

El infeliz que ha osado perpetrar esta barbaridad es un ente abstracto y pese a ello bastante cabrón al que los antiguos y otra gente que ha venido después han acordado llamar Eduardo, y sobre cuyas peripecias puede saberse más en la página Acerca de mi persona y, por supuesto, a lo largo y ancho de este blog.

Ante todo, una advertencia: todo lo aquí escrito tiene su origen en un adolescente en celo, misántropo y esquizofrénico paranoide, de modo que puede usted encontrarse con opiniones contradictorias, alegatos desesperados, arrebatos idealistas y demás parafernalia que le haga dudar del buen estado de mi salud mental. No se asuste: es la edad. Las chicas no me quieren y el mundo no me comprende y por eso vengo aquí, como si esto fuera una tasca, a olvidar las penas y a soltar sandeces, como si mis gilipolleces fueran un signo de inteligencia.

Una buena muestra de lo que este espacio pretendía ser en un principio puede encontrarse en mi primer post por estos lares, el ya olvidado Mensaje Institucional. Como puede verse, todas aquellas buenas intenciones han degenerado en un pozo de despropósitos que, sin embargo, me salen bien de vez en cuando y alimentan mi ego en feliz celebración.

Porque alimentar mi ego es el propósito principal de este blog. Eso, y desahogarme de múltiples circunstancias, la mitad de las cuales jamás han existido, pero que dan igual el coñazo. También sirve para entretenerme, aunque, si no lo tuviera, ahora probablemente estaría entretenido con otra cosa, como esnifar pegamento.

Si llevas un rato leyendo estas líneas, es probable que hayas constatado que poseo un estilo a la hora de escribir denso, barroco, recargado y bastante coñazo. No es culpa mía: entre mis influencias destacan Woody Allen, Javier Coronas, Julián Hernández, Groucho Marx, Miguel Mihura y Terry Pratchett.

Otra gente cuyo estilo fusilo igualmente pero que no gana tanta pasta es la perteneciente a mi Santísima Trinidad Bloguera: el arhiconocido JJ Merelo, el ilustre Allan Psicobyte, El Sentido de la Vida, y el Camarada Bakunin y sus compinches, que si bien hacen cuatro son también ineludibles en una lista de referencias.

Este blog es parte de la Red Edu, siendo ésta la parte narrativa; además de ella, la Red Edu cuenta con la parte enciclopédica, la parte enlacística y la parte gráfica. En todas partes estoy, aunque esta página es el centro de mi creación y donde más chorradas suelto.

Disfrute usted de estas páginas. Es recomendable que lo haga: en caso contrario, contrataré a unos sicarios para que vayan personalmente a su casa con el fin de matarlo o invitarlo a tomar unas copas; eso lo he dejado a la elección de ellos. Sea como fuere, su salud lo agradecerá.

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