Archive for the ‘No a la segregación de la exégesis nihilista’ Category

Contenidos transversales

Jueves, 19 octubre 2006

Al fondo a la derecha, blog dedicado a la crítica a libros de texto para la ESO y a otros temas menores. ¿Qué coño pinta un párrafo sobre educación vial al margen de una página de un libro de Física y Química? Excepto porque la lección es una de las dedicadas al movimiento, poco, diría yo. Bueno, es aquello que nos explicaban en primero de los contenidos transversales.

Pero ¿ve usted razonable que, en los ejercicios, entre puntos de referencia, velocidades medias, deltas de eses y tés y otros métodos de tortura te pregunten que harías en tal situación si no sé qué coche te adelanta de tal manera? Yo no. Los contenidos transversales, con disimulo, por favor. Excepto la educación sexual. Ésa que entre a saco.

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Anglolernobibliofobia

Domingo, 15 octubre 2006

Continuando con su cruzada personal contra los libros de inglés para la ESO y el excesivo buenrollismo que emanan, Eduardo abre el de su prima y se horroriza a gran escala.

El texto de estilo “¿Sabías que…?” en cuestión es largo como para reproducirlo aquí al completo, pero lo que viene a decir es, en resumen, “Descargarse música de Internet sin pagar es ilegal y empobrece a los artistas hasta cotas aún más altas de la miseria en la que viven sumidos ahora por vuestra culpa, cerdos comunistas”. Será ilegal en Estados Unidos, y el libro estará escrito en inglés y emanará ansias de libertad por los cuatro costados todo lo que usted quiera, pero está impreso en España, diseñado para estudiantes españoles y dice, en definitiva, mentiras como casas. Y están escritas para que el que lo lea se lo crea, y eso no está bien.

Bilis

Jueves, 05 octubre 2006

Ejercicio en mi libro de Inglés:

Write a biography of Bill Gates. Use the information in the writing guide below to help you. (Use As a result, In addition and However when you can.)

Bill Gates
Paragraph one

  • Born: 1955 in Seattle, USA.
  • School: good at Maths. Wrote computer programs at home.
  • University: Harvard. Started 1972. Studied Law. Didn’t finish course.

Paragraph 2

  • 1975 started Microsoft.
  • 1980 developed DOS, the PC operating system.
  • 1990 developed “Windows”.

Paragraph 3

  • Now lives with family in Seattle.
  • World’s richest man. Wants to leave most of his money to charity.

Es un ejercicio del tema 8 (el libro tiene nueve temas), así que en un principio nos mandarán esto (si nos lo mandan) sobre mayo; un mayo regado de bilis. Tengo unas ganas de pasarme la información que da el libro por el mismísimo forro del chaquetón y sustituir todos los “desarrolló” por “compró” (y asesinar a quien haga falta por el último punto de todos) que no pueden ustedes ni imaginarse.

Avanzando

Miércoles, 06 septiembre 2006

¡Vamos avanzando! Nuestro Plan para la Dominación Mundial ya está casi conseguido: una agenda regalada con una Revista para la Lobotomía Frontal del Sector Femenino de la Adolescencia Nacional incluye nuestro día entre sus páginas. Si hasta estos sujetos preocupados únicamente por el físico nos aceptan, ¿quién más nos queda?

Clichés adolescentes y chistes de informáticos

Domingo, 27 agosto 2006

Se busca chiste sobre décimo quinto aniversario de kernel que no implique clichés sobre la adolescencia ni referencias directas (ni indirectas) al onanismo.

(Mira aquí y busca alguno. ¿A alguien se le ocurre otra cosa típica de los quince años que sirva para hacer chistes bordes?)

Empollón

Lunes, 10 julio 2006

Una de mis múltiples aficiones durante los ahora tan frecuentes ratos de aburrimiento pronunciado es inmiscuirme en los MSN Spaces de compañeros de clase y demás seres pobladores de mi alrededor. Eso es lo que estuve haciendo durante cierta porción del segmento temporal que abarca el concepto “anoche”.

Es ésta una afición malsana, porque cada vez que, pobre de mí, la llevo a cabo, termino más misántropo que nunca y profundamente resentido por lo bien que vive y lo socialmente aceptado que es el adolescente medio. Así acabé yo anoche, claro.

Fue durante esta sesión de fisgoneo durante la que me encontré con un espacio de cuya existencia no me había percatado entonces. Lo escribía una señorita. La chica, presa de la euforia de fin de curso, daba un repaso a toda su clase y a un buen número de sus profesores, señalando sus características e intercalando un “Qué bien me caes” entre cada par de frases.

Aquella clase de la que hablaba el post era la mía. Yo también salía, casualmente; casi al final y acompañado por dos escuetas líneas, pero salía. La expresión clave para definirme, mi etiqueta en la vida y el resumen de mis posibilidades sociales estaban allí, todos juntos reunidos en cinco palabras: “El empollón de la clase.”

“Empollón” es una palabra bonita. Quiere decir que me esfuerzo en clase, que llevo los deberes hechos, los apuntes al día y los materiales en orden; que soy un chaval inteligente y educado, que no meto follón, no me peleo y soy en general un tío cabal. Mediante una complicada y retorcida línea de razonamiento lógico se podría llegar también a la conclusión de que no bebo, no fumo, poseo cierta creatividad, prefiero leer a irme de botellón, no considero éticamente correcto tratar a las mujeres como objetos y, aun a riesgo de que no me consideren un héroe caído, sigo estudiando en lugar de irme a limpiar mesas más horas diarias de las recomendables por un sueldo mísero después de haber estado diez años interrumpiendo clases. Y además soy modesto.

Curiosamente, el término “empollón” suele usarse despectivamente. Los “Qué bien me caes” se han concentrado en los héroes caídos.

Razonando fuera del recipiente

Domingo, 14 mayo 2006

Son la una menos diez de la madrugada del domingo y, por tanto, no es muy difícil calcular sin apenas involucrar en la operación a una serie de señores barbudos que en el día de ayer, sábado, no hubo post.

Esta ausencia de actividad creadora durante el día de ayer no fue —lo juro por Trotsky— intencionada: simplemente, la conjunción de los astros y una destacada monotonía en el entorno que me rodea derivaron en una evidente falta de inspiración ante la cual se me planteaban dos opciones:

  1. Escribir un post insulso recopilando cualquier lista de cosas, como búsquedas por las que se ha llegado a mi blog o aplicaciones que suelo usar, o las distintas especies de chinches.
  2. No escribir y leer a Terry Pratchett.

Hice lo segundo. Segundo. Bonita palabra. Ahora tendría que ponerme a desvariar sobre Terry Pratchett, pero voy a enumerar una extensa lista de frases sin sentido en torno a la palabra “segundo”. Segundo en gallego significa “según”, además de ser un nombre de persona o de bajista, según el caso; también es la más pequeña de las unidades de tiempo que no dan dolor de cabeza y suele referirse al que va detrás del primero, que es un tío que se lleva la gloria y la fama y las flores que le da una señora imponente vestida como si fuera a la piscina y a la que luego se beneficia.

Y, sin embargo, el señor este que llega justo detrás no se lleva nada de eso. Bueno, la señora puede ser, si tiene dotes persuasivas y lo que no son dotes persuasivas; pero la gloria y la fama y las flores no se las lleva. Bueno, quizá la Gloria sí, si es así como se llama la señora, que todo hay que tenerlo en cuenta. Pero es bastante poco probable: yo diría que más bien tendería a llamarse Ana, o María, o Ana María, o cualquier nombre mezclado con este último. Aunque, si la señora se llamase Gloria, sin dudarlo me rendiría a la evidencia y le presentaría mis respetos al señor primero, que tenía razón. Aunque no creo que haya dicho nunca que se llame así.

Así que son ya la una y cinco de la madrugada, hora interesante donde las haya. No tan interesante como las tres y cuarto de la tarde, por supuesto, pero se le acerca bastante. Y ¿qué es, si puede saberse, eso tan interesante que ocurre a las tres y cuarto de la tarde? Créanme: si yo lo supiera se lo habría dicho. Pero no lo sé. Sólo sé que no sé nada, que decía Sócrates, y también una profesora mía que estaba como una cabra. Las cabras: qué bellos animales. Tienen cuernos y cuatro patas y dicen: “Beeehh.” De esto último no estoy seguro: sé que las ovejas dicen con toda seguridad eso de “Beeehh”, pero sólo recuerdo una imagen de las cabras invadiendo un lugar en medio del monte en el que me hallaba yo en compañía de no recuerdo quién; los altavoces estaban desconectados, así que no me acuerdo de qué decían. Tal vez hacían comentarios insidiosos del tipo: “Ese chubasquero rojo necesita un planchado urgente” o elaboraban oralmente complicados ensayos sobre economía política, pero el caso es que no recuerdo haberlas oído.

El oído es —para no perder el hilo— uno de los cinco sentidos más importantes, y también una palabra que empieza por “oí” y acaba por “do”, del mismo modo en que muchos nombres de chicas empiezan por una letra y acaban por otras. También cabe notar que no lleva hache, y tampoco ninguna equis, que es una letra que tan puesta de moda está en sistemas operativos surgidos en los últimos años, como Unix o Linux. Debe de estar derivado de la Generación X, que debe llamarse así por el porno, al igual que la Generación Y, a la que supuestamente pertenezco, está derivada de la Generación X, que creo que viene del porno. De modo que, indirectamente, esta generación, y diría que también la Z, reciben su nombre de fotografías obscenas que muestran a señoras en actitudes provocadoras. Qué depravación.

¡Depravación! ¡Hay tantas palabras que terminan en “-ión”!, le comentaba yo hoy a mi vecina. No he puesto ejemplos porque a mi mente sólo venían escenas de esas que vienen inspirando a las últimas generaciones, pero ahora mismo se me ocurren trepanación, procrastinación y circuncisión. En esta última he dejado de pensar rápido: yo es que me mareo en las clases de Biología, aunque el otro día aguanté como un campeón un vídeo bastante ilustrativo sobre el milagro del nacimiento; de todos modos, la chica se rió de mí como siempre, con sus caprinos comentarios insidiosos sobre la palidez de mi cara después de tal experiencia y sus observaciones sobre lo que me espera como progenitor.

¿Por qué piensa que voy a vivir el tiempo suficiente para tener un descendiente? ¿Por qué piensa que tengo alguna intención de tenerlo? ¿Por qué piensa que voy a tener con quién? Éstas son las preguntas que uno se hace después de unos cuantos desvaríos sobre familias felices, y luego se da cuenta de que ya está en medio de clase de Lengua y no ha abierto ni el libro. Entonces acaban las cavilaciones.

Porque toda cavilación ha de acabar, para bien o para mal. En casos como el que nos ocupa, para bien, pero cuando dejemos de preguntarnos si Dios o Papá Noel existen nos aburriremos como ostras. Y yo dejo ya de divagar, que son la una y media de la madrugada.

Más vale pájaro en mano…

Viernes, 12 mayo 2006

(Hoy es viernes.)

¿Dónde están mis diez o doce visitas diarias de toda la vida de este blog? ¿Por qué ahora han quedado reemplazadas por una cuarentena de búsquedas sobre John y Andy, los directores de Hotmail, efectuadas a partir del fin del horario lectivo? ¿No me quiere ya la gente?

Esnif, prefiero un grupo reducido de hombres de Dios que a regañadientes me hacen el favor de visitar este rincón de la red que una horda de gentes que llegan aquí de rebote. Estas últimas, a pesar de ser multitud, no me suben el ego, porque no son licenciadas en Berkeley ni trabajan en Silicon Valley ni son suecas imponentes, y eso no está bien.

Pero en fin, ya lo dice el refrán: «Más vale pájaro en mano que el chocolate espeso.» Ramén.

Acaba lo malo

Martes, 04 abril 2006

Oh, no. Hoy he cumplido los catorce años. Esto significa una extensa lista de cosas con granos que pueden resumirse en dos palabras: puñetera adolescencia.

Por supuesto, tendré que comenzar a realizar con asiduidad una serie de actividades acordes con mi edad; para empezar, este blog será automáticamente sustituido por un espacio en MSN Spaces. Además, empezaré a escribir dE eStA mAnErA, y el espacio en el que la voz de la razón dicta que debería haber texto estará a partir de ahora ocupado por una sobredosis de emoticonos inconexos que no entrañarán significado alguno. Y todo en colorines.

Los sábados por la noche, al botellón de cabeza, a fortalecer las relaciones humanas y a beber como un cosaco; ah, y, cómo no, contestar a todo el mundo de la peor manera imaginable, como forma de declarar ante la Humanidad que tengo catorce años. Olvidaré a Nietzsche y a Siniestro y me rendiré ante el reggaeton, o como leches se escriba, y dejaré que la música monocorde se interne en las profundidades cavernosas de mi cerebro para convencerme de múltiples mensajes subliminales.

Del mismo modo en que estarán escritas las entradas en mi espacio lo estarán los mensajes en cadena que os enviaré diariamente, conteniendo todos ellos útiles tests para saber si tu amada te quiere o te considera un plasta; y, por supuesto, también recibiréis estos tests en vuestras conversaciones conmigo por el Messenger, en las que os obsequiaré con dosis de sabiduría tan memorables como ésta, transcrita aquí desde el idioma de las mayúsculas y las minúsculas indiferentemente:

¿Qué opinas sobre mí? 1. Me quieres como amigo; 2. Me quieres como mascota; 3. Me amas con locura; 4. Me harías proposiciones indecentes; 5. Jugarías conmigo al pádel en una tarde de sol.

Oh, y las chicas. Oír a Woody Allen tartamudeando dentro de mi cabeza cada vez que una me dirige la palabra. Conocerlas. Amarlas. No poder dejar de pensar en fornicar. Que yo, en el fondo y aunque no lo parezca, también dejo aflorar a veces mis instintos románticos, oiga.

Dejo todo aquello que implique una aceptación del hecho de que, tío, te vas a hacer mayor; dejo el interés por el conocimiento y lo sustituyo por el estudio resignado y la memorización de libros de texto como quien no quiere la cosa; dejo mis intereses a niveles subatómicos a favor del consumo de calimocho; dejo los ñus y los pingüinos; dejo las Letras, y dejaría las Ciencias si por ahí fueran los tiros: yo quiero ser estrella del pop; dejo el esnobismo de parecer como que sé algo y lo sé porque quiero.

Abandono el arte; no crearé: consumiré o, a lo sumo, redistribuiré lo ingenioso o tierno que me llegue, sin luchar ni tan siquiera plantearme mi derecho a hacerlo. No escucharé nada que no resuene en los locales abarrotados, no veré nada que no me vigile desde los carteles, no pasará por mi cabeza la opción de no unirme a la masa borrega. Oh, ya siento las hormonas circulando por mis venas; me quejo de todo pero, en el fondo, me siento feliz. Qué bien. Acaba lo malo. Y empieza lo peor.

Un poema alemán del siglo XIX

Miércoles, 29 marzo 2006

El otro día, dando el Romanticismo en Música, la señora profesora nos mandó que escribiéramos un poema alemán del siglo XIX (inconvenientes: no estamos en Alemania, no estamos en el siglo XIX, aunque se entiende que lo que había que hacer era imitar el poema que nos había dado en unas fotocopias). También nos advirtió de que eso del Romanticismo no tiene nada que ver con lo de: “Cada vez que te veo, me palpita el corazón.” Por supuesto, metí eso en mi poema.

Mayormente le hice caso en todo lo que nos dijo: es alemán (hay una mención a la cerveza) y es del siglo XIX, o séase, romántico (me paso la métrica regular por el forro, es una alabanza a la Naturaleza, y hay presencia del antiacademicismo y de la apreciación por los sueños y la imaginación en oposición a la razón). Así que me ha quedado tan bien que aquí os lo presento, en todo su esplendor y a mayor gloria de Dios y España:

¡Oh, Naturaleza!
¡Eres mejor aún que juntas
la tele y la cerveza!
Cuando me tumbo
en la maleza
y dejo a sus anchas
mi pereza,
siento como
que se me va la cabeza.

Cada vez que te veo,
me palpita el corazón;
pero se va al carajo
este sentimiento
cuando entra la razón.

¡Quemad la escuela!
¡Echad sal en los geranios!
No permitáis que las cadenas
de los profesores
coarten nuestros sueños.
¡Viva el cloroformo!
¡Viva el coma eterno!

PD: La señora profesora dice que mi poema le ha llegado al alma; no así mi examen, en el cual he sacado un diez que, dice, le ha parecido correcto, pero no le ha conmovido. Esta vida es una mierda.