El regreso tras la vagancia veraniega

Como los más sagaces (y los que no también: es evidente) habréis deducido ya de mi ritmo de publicación de posts en estos últimos días, He Vuelto. Y hoy es uno de septiembre. Técnicamente no quiere decir nada: sigue haciendo un calor de narices, el llevar camiseta sigue siendo un hábito olvidado y, en general, aún es verano, pero el simple hecho de haber entrado en el mes S cae como un ladrillo sobre nuestras respectivas columnas vertebrales, haciéndonos reincorporarnos a la rutina con un dolor de espalda bastante insatisfactorio.

Y hoy considero que es, ni más ni menos, la fecha justa para resumir en qué ha consistido mi vida durante este verano. Porque cualquier salida que haga a partir del uno de septiembre será considerada como escapada de la rutina, aunque aún queden veinte días para que se acaben las vacaciones, consideremos que ya se pueden mirar los dos últimos meses con cierta perspectiva.

El Edu’s World Tour ’06, repartido entre los países de España y…, España (pero aún así lo del World queda solemne), ha contado con los siguientes destinos:

  • Gibraltar. Antes de que me fuera concedido el Permiso de Vagancia (también conocido como las Vacaciones) ya tuve un día ciertamente “«Haz lo que quieras» será toda la ley” en el que también hacía un calor inequívocamente veraniego. Véanse las fotos perpetradas allí.
  • Port Aventura. Viaje inaugural de las vacaciones: tres días que ya fueron brevemente comentados por estos lares y más extensamente reseñados a través de las fotos subidas a Flickr.
  • Almería. Como allí hay un piso del que podemos disponer sin ruborizarnos demasiado, cuando se quiere playa se va allí. Vamos, que aquí no se va a hacer turismo: es lugar para la vagancia más absoluta.
  • Barcelona. Once días altamente turísticos, de esos de levantarse temprano, acostarse tarde y en medio patearse toda la ciudad, que, por cierto, me gustó bastante. Barcelona es una ciudad bastante rara: Granada, por ejemplo, es bastante homogénea (al menos en comparación con ella), pero en Barcelona tienes el ensanche, con todo el modernismo y Gaudí y las curvas y los colorines a la vista, y en la manzana siguiente el Barrio Gótico, que es, ciertamente, gótico. Allí escribí un cuaderno de viaje que algún día tendré que escanear y poner a disposición del público. Son ochenta páginas, de las cuales la mayoría están ocupadas por dibujitos y pegatinas, pero que en una misma oración escrita por mí aparezcan bastante cerca las expresiones “escribí” y “ochenta páginas” impone.
  • Águilas. Un pueblo de la costa murciana cuyo principal atractivo es la Playa, y en el que hay otro apartamento ajeno del que disponer. Un lugar en el que desatar mi vida sexo, drogas y rock and roll, aunque apenas mojo, lo segundo es más por fardar que por intención alguna y no me dejan llevarme la guitarra porque es un piso y, como es lógico, un amplificador enchufado en un bloque de pisos no es muy ortodoxo. Aunque, en general, cuando estoy allí soy un absoluto jipi.

Bien. Ahora llega el momento cultural, porque son las dos de la mañana y en este blog vamos acordes con los horarios televisivos. Lectura: apenas un par de libros de Terry Pratchett; curiosamente, leo más cuando tengo menos tiempo (esto es, durante el curso). Paradojas del ser humano. (Los libros son, por si a alguien le interesan, El Color de la Magia, el primero del Mundodisco, y Pies de Barro, un alegato fantástico-proletario.) Ah, y V de Vendetta. Pensaba hacer una reseña, pero dejémoslo en “sublime”.

Música: este verano ha sido el Verano de los Descubrimientos Musicales de Edu. Principalmente gracias a que con Kubuntu ya tengo un P2P funcionando sin problema, he podido escuchar en mayor profundidad grupos de los que había escuchado poco pero que me habían gustado. Ahí van: Engendro, Extremoduro, Led Zeppelin, Mamá Ladilla, Pink Floyd. También, aprovechando mi estancia en Barcelona, me harté a comprar discos de los Clash y los Ramones; yo, aunque esté a favor de la legalidad de los P2Ps y todo el rollo, sigo considerando que no hay nada como un CD con su libreto. Y estoy esperando a que me manden el Privilegios de tener una ocupación inútil, de Transportes Hernández y Sanjurjo.

¿Algo más? ¿Cine? Tengo una caja con las películas más importantes de Stanley Kubrick muerta de risa, y precisamente las dos películas que más quiero ver (La Naranja Mecánica y El Resplandor) son las que menos quiero ver. Más paradojas del ser humano. Tú, el ser humano es bastante paradójico.

Pues eso, que estoy de vuelta. Supongo que con el inicio del curso tendré las suficientes cosas con las que cabrearme como para poder poner a caldo a todo Cristo y regocijarme en mi crueldad.

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2 comentarios to “El regreso tras la vagancia veraniega”

  1. DioW Says:

    Pues enhorabuena. ¿O debería decir enhoramala?

  2. Herenvardo Says:

    Hmmm. La verdad es que a estas alturas ya estoy deseando volver a empezar el curso. Evidentemente, en cuanto lo haga se me quitarán todas las ganas que podía tener, pero mientras tanto los principios de septiembre siempre son bastante aburridos y siempre hay ganas de entrar a clase, aunque, como digo, la ilusión se acabe pronto.

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