Archive for 31 agosto 2006

Mamá se llevó las pilas

Jueves, 31 agosto 2006

Que algún alma caritativa suba a YouTube (o a Google Video, o a donde sea: no tengo manías) la versión con doblaje español (peninsular, se entiende) de la parte del episodio de Los Simpson La Casa-Árbol del Terror IX en la que Homer canta, vestido de mendigo y acompañado por su armónica, lo siguiente:

Mamá se llevó las pilas:
¡qué caradura!
Mamá se llevó esas pilas
que tanto duran.

En YouTube está colgada la versión con doblaje sudamericano del fragmento, pero no le llega ni a la suela de los zapatos a la que yo menciono. Si se me hace caso prometo mostrar al público mi versión de la canción voz + guitarra + armónica, un prodigio de la música moderna. Lo juro.

Todos están ahí

Miércoles, 30 agosto 2006

Uy, uy, uy, qué mala pinta. Eric Schmidt entra a formar parte de la mesa directiva de Apple, esa sociedad secreta dentro de la cual se reúnen gentes como Steve Jobs, Al Gore o el Conde Drácula para conspirar por la dominación mundial. La conspiroparanoia está asegurada. (Este post es un resumen del sentimiento generalizado, a escala de mi persona, de que si hay una organización que controle el mundo ésta tiene que estar localizada en el sótano de la sede central de Apple en Silicon Valley.)

Comentando aplicaciones de escritorio porque no hay otra cosa que hacer

Lunes, 28 agosto 2006

Ahora invierto mi abundante tiempo libre en probar software. Es una opción que denota bastante poca ilusión por vivir, pero el resto de las que se me ocurren son bastante menos saludables y es de suponer que cualquiera con conocimientos básicos sobre medicina esté de acuerdo en que ésta es mejor que las demás. Además, con Kubuntu como sistema operativo instalar cosas chorras que luego no usas es más fácil que nunca.

Una utilidad que ya había probado hace tiempo pero con la que me he puesto ahora en serio es BasKet. La K significa que es de GNOME. En serio.

Bueno, no. En realidad es de KDE. Pero eso importa poco ahora, amigos: las cosas son lo que son más allá de su nombre, y BasKet es guay de por sí. Vale. Y ahora que hemos aclarado esto, ¿qué carallo es BasKet? BasKet es al KNotes lo que un bulldog es a un chihuahua: más grande y arrugado. En realidad me refería sólo a lo primero: este programa del que hablamos hoy es como un gestor de notas pero a lo bestia. Aunque es de esas utilidades que se quedan en la bandeja del sistema y que ocupan una esquina de las pantallas, tiene bastantes posibilidades.

La función primordial de BasKet es la de permitirte apuntar sin demorarte demasiado todas esas chorradas que se nos ocurren a lo largo el día, sin dar tiempo a que se te pase la inspiración. En un principio para esto servía KNotes, pero no resulta excesivamente elegante tener cinco o seis notas distintas pululando por la pantalla en desvergonzado regocijo: con BasKet puedes tenerlo todo más organizado, aunque tampoco da lugar (esto lo agradezco yo especialmente) a que te pases la vida configurando y retocando cosas, lo que siempre que puede hacerse es mi perdición. Puedes tenerlo todo junto, en el mismo sitio, pero convenientemente separado, de forma que veas dónde empieza y dónde acaba cada cosa; puedes darle formato al texto, introducir imágenes, enlaces, (ahora vienen las chorradas) lanzadores de aplicaciones, colores sacados del escritorio y…, ya está. Pero no me diréis que las dos últimas no son divertidamente chorras.

También puedes tener listas de tareas, que son lo mismo pero en las que marcas lo que has hecho y lo que no. Sin más complicaciones. Sin fechas ni historias. Además (otra característica), BasKet se basa bastante en el copia-y-pega, de modo que se invierta menos tiempo en anotar las cosas.

Y si tienes ganas de complicarte la vida, es configurable hasta la saciedad. Pero eso sólo si le das a Preferencias — Configurar BasKet, claro. A mí me está sirviendo. Tenía ya un documento de treinta y tantas páginas en el KWord con delirios de grandeza de tamaño reducido en cantidades considerables, y no había quien encontrara nada. Ahora mis idioteces están mejor organizadas.

Clichés adolescentes y chistes de informáticos

Domingo, 27 agosto 2006

Se busca chiste sobre décimo quinto aniversario de kernel que no implique clichés sobre la adolescencia ni referencias directas (ni indirectas) al onanismo.

(Mira aquí y busca alguno. ¿A alguien se le ocurre otra cosa típica de los quince años que sirva para hacer chistes bordes?)

Enamorado de un montón de unos y ceros

Viernes, 25 agosto 2006

Como ya Todo Cristo® sabe, profeso enfermiza admiración por Amarok, prueba palpable de que Dios usa las QT. Y hoy quería hablarles a ustedes de una de esas características Web-2.0-en-su-propio-escritorio-sin-gastos-de-envío de las que tanto presume el programa este: que si te baja las letras de no sé dónde, las portadas de Amazon y te cuenta la Biblia en pasta sobre lo que sea que tengas en tu colección musical (canciones, álbumes, artistas)… Pues bueno, la integración con Last.fm se come con lomo y patatas a todo lo que le pongas al lado. (Ya hemos hablado con su dietista para que solucione este incómodo problema del canibalismo.)

Last.fm es una página absolutamente Web 2.0 (criterios seguidos a la hora de denominarla como tal: tú mírala) en la que se pretende montar una especie de base de datos de tamaño interplanetario (esto es, bestial) a partir de la música que envía la gente (se envían sólo los títulos de las canciones y la información sobre éstas, aunque también hay algunos temas que se pueden escuchar); luego esa misma gente etiqueta lo que escucha y al final se tienen un montón de datos con los que habrá que hacer algo.

Ese algo que hacer con tanto dato puede ser, por ejemplo, aconsejarte cosas. Si la mayor parte de lo que escuchas es rock psicodélico Amarok enviará todo lo que reproduzcas a Last.fm y te devolverá una lista de artistas relacionados en la que por narices estará Pink Floyd. Si ya tienes algo de Pink Floyd este nombre no te saldrá en la lista en cursiva, y cuando le hagas clic, en vez de remitirte a su página en Last.fm, te añadirá lo que tengas a la lista de reproducción.

Algo que sería ya la releche de integración en el escritorio sería que si no tienes algo el propio Amarok te lo buscara y te lo pusiera en la cola del KMLDonkey, pero en su defecto hay otra cosa también bastante interesante: tu emisora de radio vecina.

Lo de la emisora de radio vecina consiste en puedes reproducir cosas que se baja directamente de Last.fm, siguiendo tus gustos: si tú escuchas a un grupo X y alguien por ahí que también envía lo que escucha además del grupo X escucha al grupo Y, y esta tendencia de escucharlos a los dos por ser de un estilo parecido está generalizada, acabará sonando algo del grupo Y. Esto, en general, funciona, aunque conforme la colección musical crece puedes esperar encontrarte cualquier cosa. Quiero decir, al principio, cuando comencé a usar esto y no tenía más de mil canciones metidas en la colección, no dejaban de salirme clásicos y gente a la que tenía ganas de escuchar; ahora, con casi tres mil archivos de música, me han llegado a salir cosas con menos de cinco años de antigüedad y ochocientos kilómetros de distancia desde aquí. Y esto es una herejía.

En resumen, tengo un transtorno psicológico por el cual mantengo una relación de carácter afectivo con un montón de unos y ceros. Pero, digan lo que digan, yo soy feliz.

El universo reducido a una lista

Jueves, 24 agosto 2006

La suerte está echada. Sea lo que fuere lo que vaya a ocurrir, probablemente ya haya sucedido separadamente en las respectivas mentes de cada uno de esos señores de toga que van a votar mañana el Asunto Qué Coño Es Un Planeta, y sólo falta que introduzcan la papeleta en la urna, o como leches se vote esto, para que todas las piezas encajen y los alumnos de primaria del futuro en todo el Sistema Solar tengan un destino que les aguarde: ¿cuánto hay que memorizar?

Crucemos los dedos por ellos, que son el futuro; esperemos que les rebajen el número de planetas en vez de aumentarlo al nivel de la lista de los reyes godos, nivel en el cual dan igual los detalles: la cosa es memorizar apelativos inconexos. Si se subieran los planetas a doce, el camino para los treinta y tantos estaría abierto, y entonces los alumnos pasarían soberanamente del hecho de que Saturno sea el que tenga anillos y que éstos son en realidad fragmentos de tal y que cual: el universo es una simple lista de nombres de dioses romanos.

A memorizar: “Planetas del Sistema Solar: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Ceres, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Plutón, Caronte, 2003 UB313, Leovigildo, Recaredo…”

“¿Qué carallo es un escáner?” y otras nuevas informaciones sobre Siniestro Total, tema que ya comienza a repetirse por estos lares pero que ante la ausencia de inspiración propiciada por el verano es lo único que queda

Miércoles, 23 agosto 2006

Con un poco de retraso veo en Vieiros (está en gallego, pero, qué carallo, se entiende) un escáner (así llaman ahí a las cosas estas, que Vaya Usted a Saber qué será eso), o colección de reportajes y entrevistas varias, conmemorando con bastante profesionalidad (no como otros) el vigésimo quinto aniversario de Siniestro Total. Una entrevista a Julián Hernández, otras cuantas a personajes varios preguntándoles por el grupo, enlaces a videoclips suyos en YouTube, emotivos textos conmemorativos y una encuesta sobre la influencia de la banda a través de las centurias que resultan en su conjunto bastante interesantes.

Digo lo de interesante porque, de la entrevista a Julián sobre todo, pueden sacarse datos que al menos yo no conocía, y bastante curiosos. Un extracto que me ha hecho bastante gracia sobre las consecuencias póstumas al accidente, traducido al castellano para regocijo de mentes no galleguizadas a base de ruido como la mía:

¿El Renault 12 era de tus padres?
Era de mis padres…

¿Represalia paternal…?
En el momento estaban tan asustados que no tuvieron oportunidad. Luego mi padre fue el que obligó a coger el coche otra vez. Yo no quería volver a conducir porque tenía mucho miedo. Unos días después, me pilló y me sentó en el coche: “Arranca”, y yo: “Que no puedo”, así hasta que al final me convenció. Arranqué y di un par de vueltas por el barrio, y cuando por fin ya le estaba perdiendo el miedo y me iba soltando me dice: “Ahora que ya no le tienes miedo, que quede claro, ¡no vuelves a coger un coche en la vida!”

Y lo mejor de lo mejor, noticias frescas, información actualizada para el hombre moderno, de la calle, de a pie, de hoy: posibilidad de algo nuevo de Siniestro, disco, híper-concierto, peli porno o recetario de la abuela; cuando le preguntan a este señor sobre alguna celebración para el vigésimo quinto aniversario, responde que en septiembre empezarán a pensar algo, y que en cuanto vean que tienen algo con lo que trabajar, empezarán a organizarse.

Que Bob los ilumine para recuperar el viejo ritmo del disco cada dos años, ya que el de uno por año fue abandonado en el ochenta y ocho, y no está ya uno para estos trotes…

Celebrar las desgracias ajenas (Veinticinco años de Siniestro Total)

Domingo, 20 agosto 2006

Hoy se cumplen veinticinco años.

Un 20 de agosto cualquiera de un 1981 de tantos, a las tantas más tontas de una noche de niebla, Vigo duerme o, en su defecto, hace cualquiera de esas otras cosas que suele hacer la raza humana a tales horas. El barrio de Bouzas, concretamente, duerme, porque son gente decente. Sin embargo, como, curiosamente, la existencia del término “decente” se debe a que hay gente que no lo es, un Renault 12 familiar se estrella contra una valla en la avenida de Beiramar.

Unas dos semanas más tarde, llega a los protagonistas del accidente el informe de los daños del vehículo: el coche de matrícula PO-1919-C es calificado sin contemplaciones como “siniestro total”. “Joder, es un buen nombre para un grupo”, dice simplemente uno de ellos.

Y así, una chorrada de tal magnitud desemboca en un universo de chorradas igualmente enormes. Estos sujetos resultan ser músicos, y el acontecimiento les permite endosarse un nombre que les permita no tener que pegar demasiados palos al agua para sobrevivir por el resto de sus días. Los discos van apareciendo uno tras otro, la gente se va y vuelve y viene otra, hacen versiones, giras monumentales, escriben libros, participan en películas, graban documentales y videoclips a raudales; Siniestro es un grupo de intelectuales y tiene que demostrarlo.

Y aquí estamos. Veinticinco años después no se ven apenas Renaults 12 por las calles, ya no hay jipis en las Cíes y los últimos informes dicen que el Kwai cierra para siempre jamás, pero Siniestro Total, su nombre, su logotipo, el nihilismo entendido como excusa para tomárselo todo a cachondeo, sigue ahí, bailando sobre las tumbas de todos y cada uno de los desaparecidos en combate.