Archive for 22 julio 2006

Sobreviví a un concierto de Siniestro Total a las dos de la mañana en medio del monte

Sábado, 22 julio 2006

Como podéis ver, llevo ya más de una semana sin escribir nada por aquí. Estoy de vacaciones; esto quiere decir que no desparramaré si no me ocurre o se me ocurre algo especialmente destacable, pero no esperéis más de un post por semana.

Pero bueno, lo de ayer fue algo especialmente destacable y digno de reseñar: estuve en Molvízar viendo a Siniestro Total, que es, como bien vosotros, compatriotas, sabéis, uno de mis Grupos Favoritos de Todos los Tiempos.

Era un concierto en el que actuaban varias gentes; concretamente, tres grupos y una solista, y la cosa empezaba a las diez y media. Con tal perspectiva de que Siniestro empezara a dicha hora convencí a mis progenitores para que me trasladaran al lugar, pero se da la curiosa circunstancia de que Siniestro siempre son los últimos. Una hora por concierto: ellos empiezan a las dos de la madrugada, porque (¡hombre! ¡Que son Siniestro!) hubo media hora de preparación, con Blanco probando la batería y unos señores comprobando que las guitarras sonaran bien.

Por fin, a las dos de la madrugada, día del señor de 21 de julio de 2006, tan buscado por mí en Google día tras día en busca del lugar (fue en el campo de fútbol) y la hora del encuentro, la música de suspense inaugural comenzó a sonar; se apagaron las luces, y cinco señores de traje (de izquierda a derecha Soto, Beltrán, Julián, Ángel y Óscar) aparecieron sobre el escenario. Y empezaron a tocar. He aquí el repertorio comentado, para mayor gloria del género humano:

  1. Miami Vice theme. Quince años lleva siendo éste el tema inaugural de todo concierto de Siniestro que se precie, y éste no iba a ser menos. Aunque no lo tocaban ellos sino que sonaba de fondo, también cuenta.
  2. Cuánta puta y yo qué viejo. La última sensación en primeras (sin incluir al tema de Miami Vice) canciones de concierto, que viene siendo la habitual en los últimos meses. Debe de ser para celebrar el vigésimo quinto aniversario del castañazo que dio nombre al grupo; en cualquier caso, aunque el riff sonaba tan bestial como siempre, el grupo aún no estaba del todo acicalado y sonaba un tanto frío. Pero ya vendría lo bueno.
  3. La luna sobre Marín. Una versión cambiadísima de una cara B de hace veintitantos años, con una parte instrumental bastante larga; aunque es posible que esto fuera más bien improvisación de Óscar y Soto, porque a Julián no le sonaba la guitarra; se la cambiaron, seguía sin sonar, y no fue hasta la tercera guitarra cuando por fin funcionó aquello.
  4. Soto será el Virtuoso por Excelencia del grupo pero Julián tampoco es manco: tocó a la introducción de Tan hermoso a la perfección incontables veces, hasta que por fin se le unió el resto. La cosa ya estaba empezando a sonar realmente bien: Soto hizo un solo magistral y el estribillo sonaba potentísimo. Julián se olvidaba continuamente de la letra, pero esto es tradición en esta canción.
  5. Toca monólogo. Julián estuvo sembrado esta noche, y ahora hablaba (con una toalla sobre la cabeza), cómo no, de Galicia y sus productos. Elogió a Motril (se pasó toda la noche metiéndose con Motril) y, sobre todo, al ron pálido, que dijo ser la razón por la que siempre vuelven a Granada, provincia por la que expresó su respeto y cariño diciendo que ya están casi convencidos de que Galicia es una colonia suya. Empezó a enumerar de lo que esto era tierra: “Olivos…, vino…, bueno, venga, vamos a tocar algo.” Y vino la gloria: Ay, Dolores, que confirmó que el concierto estaba yendo genial. La armónica de Julián pilló a todos por sorpresa, y fue de lo mejor de la noche; el sonido era espectacular.
  6. Una palabra tuya. Canción escondida en las profundidades del Me gusta cómo andas, que tiene ya dieciocho tacos, y momento místico y espiritual.
  7. No recuerdo qué dijo Julián ahora, pero acabó con un “Los nosequés, los nosecuantos, la Cultura popular.” Y la tocaron. Y cuando Julián cantaba “El guapo suele ser casi siempre un bellaco al final” señalaba a Óscar, que hacía gestos de algo así como “Qué se le va a hacer”. Por supuesto, fue en ésta sobre todo en la que se lució Beltrán con su saxo.
  8. España se droga. Larga vida al Policlínico miserable: aunque en las partes relajadas la voz de Julián sonaba demasiado y no muy bien, durante el resto de la canción el sonido fue tan bueno como en las otras canciones del concierto.
  9. Durante su estancia ayer en Motril, el grupo aprendió tres cosas, o eso dijo Julián. La primera creo que era que no se podía salir a la calle de noche en Motril; de la segunda no me acuerdo exactamente, pero era algo referente a la comida y la bebida; la tercera era “Tenemos que dejar de trabajar. Y es que lo que queremos es estar todos horizontales”, forma de introducir la genial, sublime, viva Torrado Tumbado a la bartola, que supuso uno de los grandes momentos de la noche. Me emocioné, lo admito.
  10. Algo así como “Viva China” dijo Julián para introducir El Loto Azul, que ya parece haber sido confirmada como el himno del último disco. El solo de Soto, bestial.
  11. Pero claro, aún no había llegado el momento estelar de Soto: El síndrome de Estocolmo la cantó él, y tocó el solo con el wah-wah a toda pastilla.
  12. Termina Soto con su momento estelar, y dice Julián, señalándolo: “Extrema izquierda —para nosotros—, Javier Soto; extrema derecha —señala al otro lado—, Óscar Avendaño.” Ahora es el momento estelar de este último, con Sobre ti, tal como pasó en Granada en septiembre. La canta y toca, como siempre, el bajo.
  13. Y éste es el momento en el que vuelven a la fase anal. Y son artistas, dice Julián. El medley presente en las últimas actuaciones comienza con Oye, nena, yo soy un artista tocada a toda hostia.
  14. Purdey. Segunda canción del medley nostálgico en el que repasan los primeros tiempos del grupo. Ésta es del primer EP y suena tan bestia como la anterior.
  15. Todos los ahorcados mueren empalmados. La primera canción del primer disco, todo un signo del poco virtuosismo que requiere su ejecución pero lo bien y potente que suena, sobre todo en el estribillo. Continúa con el medley.
  16. Al fondo a la derecha. Da nombre a este blog, dura medio minuto y resume toda una filosofía de vida, el poco sentido que tiene la mayor parte de lo que nos rodea actualmente y el nihilismo en esta sociedad. Y da fin al medley y a la fase anal.
  17. “Pues que sepan que esto es una mandolina. No, ya, es que luego… Y sirve para hacer así: [Julián canta algo en inglés y toca la mandolina.]” Luego suena Emilio Cao, con las estrofas acústicas que revientan al llegar al estribillo, que suena mucho más jevi. Y aún queda mandolina para un poco más.
  18. Un fragmento de La bamba acaba transformándose en el riff de la Canción Más Famosa de Siniestro de Todos los Tiempos: Bailaré sobre tu tumba, una tema romántico interpretado por Julián a la mandolina y el resto del grupo en sus puestos habituales. Y cuando Julián decía: “Te tragarás la colección de cassettes / de las Shan-Gri-Las…”, se oía perfectamente al público completar el verso con “…O de las Ronettes”, y lo mismo con los dos versos siguientes. Muy emotivo.
  19. “¡Assumptaaa!”, grita un señor del público. Julián se acerca al micrófono y dice: “Pero vamos a ver: en el aeropuerto de Granada hemos visto a uno llegar con un cartel que ponía: «No somos Cataluña.» Qué vamos a tocar Assumpta ni… Mejor Francia. Sí, vamos a tocar una canción sobre Francia, con sus pguinsesitas, sus maguineguitos, sus pompones… Vamos a tocar una canción en francés.” Extraña (por mi parte incomprensible) introducción a ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?, que usa el solo de la versión del vigésimo aniversario; de todas formas, es bien sabido que por Ciertos Problemillas Legales no pueden tocar Assumpta, pero ésta es buena sustituta.
  20. “Ahora vamos a hablar de los productos de Galicia.” No dice mucho del lugar el que ésta sea la introducción para Todo por la napia, que habla sobre la cocaína, pero la canción y la parte instrumental sonaban geniales. Y esto ya se estaba acabando…
  21. Chusma. Empieza con un discurso de Julián, no me acuerdo de cuál de ellos, en el que termina diciendo: “Pero ahora de lo que vamos a hablar es de chusma.” Y empieza el riff. Pero lo mejor llega por la mitad. Soto toca. Soto es Dios. Un solo im-pre-sio-nan-te, el mejor de la noche y el mejor de los que le he visto tocar en directo. Este tío es un genio.
  22. Y se acaba, y lo hace de la mejor manera posible: el otro himno de Siniestro, aparte de Bailaré sobre tu tumba, es Miña terra galega y dura ocho minutos, siendo los cuatro últimos improvisación y presentación por parte de Julián de los técnicos, el mánager (Blanco) y el grupo. Si bien cuando alguien del público había pedido ésta Julián había dicho: “¿Cómo que Miña terra galega? ¡Que son ustedes granadinos!”, el caso es que se despidieron con esta canción. Ah, y Julián también se presentó a sí mismo: “Lo siento, yo soy Rocío Jurado.” Suele hacerlo.
  23. ¡Ja! ¡Crédulos! ¡Aún quedan los bises! El grupo se ausenta por unos instantes del escenario y vuelve para el gran momento de Ángel a la batería, que durante alrededor de dos minutos improvisa sobre la base rítmica de Diga qué le debo mientras los demás hacen florituras con las guitarras, el bajo, los teclados o el saxo. Y, tras dos minutos, suena el riff y la canción empieza en serio. Apenas hay parte instrumental en medio: parecen habérsela comido en favor de tan extensa introducción. Y acaban, y empiezan con las improvisaciones y el virtuosismo. De poco les va a servir esto último con lo que viene ahora.
  24. Ayatolah! Ahora sí que se acaba, pero lo hacemos bien y volvemos de nuevo a la fase anal. Cinco acordes pero tocados muy a lo bestia; una batería contundente, un bajo rotundo, Julián vociferando… En Granada me la perdí por impaciente y por largarme en cuanto parecía que habían acabado pero aquí no: no pensaba marcharme sin escucharla, y mis planes se cumplieron.
  25. Himno de la URSS. Ésta tampoco la tocan ellos, pero el caso es que suena y que ellos están sobre el escenario, con el puño en alto y despidiéndose, y un gran sentimiento de hermandad recorre nuestras filas. Amén y a ver cuándo vuelven.

Una vez terminada tan emotiva despedida los cinco bajan y entran en un chiringuito que tienen montado para ducharse (cosa normal: ahí hace un calor de carallo, hay otra humedad de carallo, consecuencia inevitable de la cercanía del mar, y esta gente iba vestida de traje y corbata; así no hay quien sobreviva), comer y demás asuntos intracamerinales. Pero no, yo quiero mi autógrafo. Espero fuera, a ver si salen. Con unos que había por allí esperando para lo mismo nos acercamos (yo no quería, que conste) a la ventana, por donde veo que Beltrán lleva puesta una camiseta de Mozilla (esto, queridos amigos, se llama fetichismo), y esta gente llama a gritos a Julián, que dice que esperemos cinco minutos y sale. Pues vale.

Mientras esperamos voy corriendo a comprarme una camiseta de Siniestro (la de “Los feos somos más”) y vuelvo. Julián sale, me firma un autógrafo, les firma las entradas a los otros, y todos contentos. Bueno, en realidad yo quería los autógrafos de todos, y sobre todo el de Soto, pero cuando le dijimos a Julián que les dijera que salieran, nos respondió que él no se habla con ellos. Un tío simpático; y los comentarios ingeniosos los hace igual encima del escenario que debajo. Y otra cosa: todo el mundo dice que Julián es altísimo, pero encima del escenario no lo parece tanto. Pues bien; es altísimo. Hay que verlo a su misma altura, y todos los rumores son ciertos.

El concierto, como un todo, como una entidad única, en sí mismo, estuvo genial. El ambiente de no demasiada gente (unas cien o doscientas personas como mucho) permitió que la actuación fuera bastante cercana, con el público interviniendo de vez en cuando (hasta se le oía), y Julián estuvo sembrado. Contó, no recuerdo en qué momento, con la toalla sobre la cabeza, que tenían un problema, y era que en Granada había un restaurante italiano. Según decía, como todo el mundo sabe, un bajista (y señalaba a Óscar) en un restaurante italiano es un peligro, y este sujeto pidió una pizza que se llamaba nice; y, curiosamente, este nombre suena extrañamente parecido a Nietzsche. Conclusión: Dios ha muerto. La lógica es aplastante.

Otra cosa que dijo no se sabe cuándo es que este concierto estaba dedicado a Óscar Pereiro, the Boss, / que va vestido de amarillo por estos mundos de Dios (sic). Sembrado, oiga.

Y luego, a casa. Cuatro y cuarto de la mañana, camino de Granada. Bonita experiencia, pero déjenme dormir.

Rock and roll libertario

Miércoles, 12 julio 2006

JoMo kaj LiberecanojAprovechando que acabo de pasarme a Kubuntu (eh, eso no lo había contado aún por aquí), me he puesto estos días a organizar mi colección musical. Y al final, claro, uno acaba volviendo a oír todos sus CDs mientras los pasa al ordenador. Uno que he redescubierto hoy ha sido JoMo kaj Liberecanoj, único disco del grupo homónimo, que se fundó en 1996, lanzó este trabajo en 1998 y se separó para siempre jamás, aunque JoMo, su líder, siguió haciendo otras cosas bastante más pop.

Este CD me lo compré en el Undécimo Congreso Andaluz de Esperanto, en octubre del año pasado, aunque ya tenía algunas canciones. Vino cortesía de SATeH, la sección española de un sindicato internacional que usa el esperanto como lengua de comunicación. Ah, sí, y el disco está entero en esperanto.

Rock and roll en estado puro, bastante ruidoso; una versión de Matchbox, de Carl Perkins (no, jamás he oído hablar de ese tío; la canción la conocía por la versión que hicieron los Beatles para el EP de Long tall Sally), rebautizada como Alumetujo (que, curiosamente, significa lo mismo), y, en general, un sonido muy enérgico con una producción bastante decente.

En cuanto a la temática de las canciones, si bien hay algunas más fiesteras, como La blondulineto o la propia Alumetujo, el propio nombre del grupo nos revela el planteamiento inicial: liberecanoj significa “libertarios”; política, política, política, y vista desde el punto de vista anarquista. El álbum comienza con una versión muy potente y muy ruidosa de A las barricadas cantada en español, esperanto y francés, y titulada Al la barikadoj, y continúa con un tema sobre la makhnovschina. Un poco antiglobalización sí que es también, con cosas como Kajuna knabo y Ĉeboksaro, que tratan sobre pueblos recónditos, paraísos perdidos y demás.

La cosa termina con Kun ci, todo un himno. En resumen, un disco bastante recomendable, entretenido y que se pasa volando (entre otras cosas porque sólo tiene ocho canciones), aunque, eso sí, bastante difícil de pillar, a no ser que se haga por Internet o en algún congreso de esperanto en el que traigan música (que ahí estabais pensando vosotros ir).

La Bestia

Martes, 11 julio 2006

La Bestia

¡Horror! ¡El espíritu de Satán se aloja dentro del lobo, lo posee y lo hace cometer atrocidades sin remordimiento alguno! ¡Vuelve a la senda de RythmBox, pecador!

Empollón

Lunes, 10 julio 2006

Una de mis múltiples aficiones durante los ahora tan frecuentes ratos de aburrimiento pronunciado es inmiscuirme en los MSN Spaces de compañeros de clase y demás seres pobladores de mi alrededor. Eso es lo que estuve haciendo durante cierta porción del segmento temporal que abarca el concepto “anoche”.

Es ésta una afición malsana, porque cada vez que, pobre de mí, la llevo a cabo, termino más misántropo que nunca y profundamente resentido por lo bien que vive y lo socialmente aceptado que es el adolescente medio. Así acabé yo anoche, claro.

Fue durante esta sesión de fisgoneo durante la que me encontré con un espacio de cuya existencia no me había percatado entonces. Lo escribía una señorita. La chica, presa de la euforia de fin de curso, daba un repaso a toda su clase y a un buen número de sus profesores, señalando sus características e intercalando un “Qué bien me caes” entre cada par de frases.

Aquella clase de la que hablaba el post era la mía. Yo también salía, casualmente; casi al final y acompañado por dos escuetas líneas, pero salía. La expresión clave para definirme, mi etiqueta en la vida y el resumen de mis posibilidades sociales estaban allí, todos juntos reunidos en cinco palabras: “El empollón de la clase.”

“Empollón” es una palabra bonita. Quiere decir que me esfuerzo en clase, que llevo los deberes hechos, los apuntes al día y los materiales en orden; que soy un chaval inteligente y educado, que no meto follón, no me peleo y soy en general un tío cabal. Mediante una complicada y retorcida línea de razonamiento lógico se podría llegar también a la conclusión de que no bebo, no fumo, poseo cierta creatividad, prefiero leer a irme de botellón, no considero éticamente correcto tratar a las mujeres como objetos y, aun a riesgo de que no me consideren un héroe caído, sigo estudiando en lugar de irme a limpiar mesas más horas diarias de las recomendables por un sueldo mísero después de haber estado diez años interrumpiendo clases. Y además soy modesto.

Curiosamente, el término “empollón” suele usarse despectivamente. Los “Qué bien me caes” se han concentrado en los héroes caídos.

Padre de Familia

Miércoles, 05 julio 2006

Padre de FamiliaLlegué ayer por la tarde a la afición a esta serie como forma de terminar una aburrida sesión de zapping, que, visto lo visto, valió la pena. La ponen en La Sexta después de comer, creo que sobre las tres de la tarde, más o menos. Digamos: Los Simpson acaban a las tres. Cambio de canal. Segundos después empieza Padre de Familia. Sí: indudablemente es a las tres.

Cruce entre Los Simpson y South Park, Padre de Familia es una serie de dibujos animados bastante borde (qué bastante: inconmesurable, desquiciadamente borde). Se asemeja a Los Simpson en el marco narrativo: una familia de clase media americana que vive en su bonita vivienda unifamiliar a las afueras de la ciudad, con un jardincito muy cuidado a la entrada. A partir de ahí, no tiene nada que ver: si bien los miembros de la familia Simpson son razonablemente humanos, dos de los seis miembros de la familia Griffin (protagonista de la serie) van mucho más allá de los límites de la cordura. Componen este pintoresco conjunto de personalidades, a saber:

  • Peter Griffin. Una especie de Homer Simpson, quizá algo más listo, pero tampoco demasiado. Comparte con éste su afición por la tele y la cerveza, y acrecienta la sospecha de que todos los padres americanos son unos analfabestias.
  • Lois, Chris y Meg Griffin. Éstos (la madre y el hijo y la hija mayores) son normales, o al menos lo parecen cuando se les pone al lado del resto de personajes. Lois aporta cierto punto de cordura, de un modo similar al de Marge Simpson, a la serie; Chris es un adolescente un poco lento (pero no hay nada de lo que preocuparse: es genético) con inquietudes artísticas y una angustiosa fobia a un mono malvado que vive en su armario, y que aprovecha los momentos en los que él no está para fumar marihuana y escuchar rock de los setenta en su cama (sobre esto sólo he leído), y Meg es otra adolescente misántropa que sólo quiere un poco de calor humano y atención.
  • (Y ahora viene lo bueno.) Stewie Griffin. Sólo decir que desde que oí sus cavilaciones pasó directamente a formar parte de mi lista de semidioses. Bueno, y decir también que este sujeto, uno de los mayores personajes de dibujos animados jamás creados en la historia de la televisión, es un bebé cuyas principales aspiraciones son dominar el mundo y matar a su madre; todos sus intentos de hacer cualquiera de estas dos cosas acaban en un auténtico fracaso, pero alimentan igualmente su ego.
  • Brian Griffin. Es el tío más cabal de toda la serie, siempre sereno y sin dejarse alterar; quizá se le hiciera un poco más de caso si no fuera un perro parlante.

En cuanto al argumento de los episodios, es inútil buscarle cualquier clase de sentido: los gags se suceden sin saber muy bien por qué o qué relación hay entre ellos, pero funcionan y hacen reír ante tanto absurdo y, sobre todo, tal velocidad: no deja tiempo para respirar tal espiral de acontecimientos. Oh, y tiene muchos tacos y chistes muy verdes. Sí, eso es lo que confirmó el hecho de que me estuviera gustando: así son las cosas.

¿Qué he hecho?

Lunes, 03 julio 2006

Aydiosaydiosaydios quéhashechoquéhashechoquéhashecho. Te arrepentirás de esto el resto de tu existencia; te lo prometo. O igual llegas a ser un eminente científico y tienes el mundo a tus pies, y entonces te reirás en mi cara; que yo, por cierto, soy tu subconsciente, tu voz interior o como quieras llamarme. Pepito Grillo está bien.

Para colmo, de vez en cuando me pirro por la Física, y me parece que estoy entrando en una de esas fases catastróficas en las que ocurre esto último.

Curioso, irónico, extrañamente bello a su manera. Casualmente, relleno dócilemente mi solicitud de matrícula sin haber superado aún esa fase por la que a veces paso; y selecciono la casilla junto a la que reza el lema: “Itinerario II: Matemáticas B, Biología y Geología, Física y Química.” Con alegría.

Distintos motivos, aparte de mi conversión Chomsky–Hawking, me han llevado a tomar esta decisión. A saber:

  • En la UGR no encuentro, dentro de las Humanidades, ninguna carrera que satisfaga totalmente mis inquietudes intelectuales: hay filologías a granel, pero nada de Lingüística en un plano más abstracto, que es lo que a mí de verdad me interesa. Me he repasado convenientemente los planes de estudios de las filologías y son un soberano peñazo, en mi opinión. Y no entra entre mis planes emigrar para estudiar Lingüística.
  • Más como estrategia para convencerme a mí mismo, la siguiente circunstancia: en el Itinerario III (como ya se dijo en su momento, Sociales y Letras y Humanidades y demás), las asignaturas opcionales son Música, en la que este trimestre he sacado un diez, y Plástica, en la que tengo un nueve; en el II, he sacado un diez tanto en Biología y Geología como en Física y Química. Voy a lo mío.

De modo que, a no ser que en los próximos tres años cambie de opinión, cosa por otra parte bastante probable, voy a hacer la carrera de Física, después de haber hecho el bachillerato de Ciencias Naturales. Tengo el sobre con la solicitud de matrícula encima de la cama. Mañana por la mañana lo llevo. Entonces podré empezar las maravillosas posibilidades que habitan el camino de las Letras, y pasar todo el verano sintiéndome culpable. Pero entonces ya estará todo decidido: no podré hacer nada y no tendré que pensar. Qué alivio.

Lecturas de noche cerrada

Domingo, 02 julio 2006

¡Dios, Dios, Dios! Lecturas de noche cerrada: profundizando por los archivos de Halón Disparado a través del por todos conocido ¡Salta!, que lo lleva a uno a cualquier página de las que componen el citado blog aleatoriamente, he encontrado esta joya de la prosa moderna: Los Dinosaurios y la Biblia. Expone cómo el halo de misterio que envuelve a los dinosaurios (¿existieron?, ¿qué son esos fósiles que parecen de dinosaurios, tienen toda la pinta de ser de dinosaurios, y probablemente sean dinosaurios?) enfrenta a dos clases de científicos: por un lado a unos seres malvados que sólo creen en su leyenda particular de la que nadie tiene pruebas (bueno, sí, pero no valen porque no hay ninguna etiqueta en la huesos en los que ponga: “Dinosaurios Peláez. Desde hace doscientos cinco millones de años”), y por otro, unos científicos amables y bondadosos que saben conjugar de forma maravillosa la fe con la ciencia y hacer que todo cuanto está escrito en las Sagradas Escrituras concuerde con la realidad. Y tienen pruebas, oiga.

Actualización a lo bestia

Sábado, 01 julio 2006

Bueno: la espera ha acabado y ya están terminadas de subir todas las fotos de Gibraltar, y también todas las de Port Aventura. No tienen gran valor histórico ni social, ni sirven tan siquiera para superar un momento particularmente aburrido, pero alimentan mi ego de manera gratuita. Están en dos sets en Flickr: éste y este otro. Disfrútenlos. Por favor.