Archive for 30 abril 2006

Final honroso

Domingo, 30 abril 2006

Adiós, Gaim. Te dejo. Me voy con la rubia, que está imponente. No, no inventes excusas para mantenerme anclado a ti: es inútil; es absurdo seguir contigo cuando es evidente que la llama se extinguió, etcétera. No intentes que permanezca a tu lado diciéndome que la rubia no puede conectarse a través de un proxy, porque gracias a la inspiración divina, gracias a Dios y gracias a tu suegro que tan pacientemente ha configurado un router, ya no dependo más de él. Adiós, nena.

Rubia: qué pasa, chata. Sé perfectamente que me engañas; yo sé que tú me pones los cuernos con el batería de Siniestro Total. Pero qué más da. Puede que hagas algunas cosas que carecen absolutamente de lógica y que no aceptan ninguna clase de explicación: te conectas cuando te da la gana, no guardas mis contraseñas; pero esto es lo máximo a lo que podría llegar después de tan ardua búsqueda de cómo gaitas configurar el router, y me siento satisfecho, completado y reumático. Esto es lo que hay y, como decía el refrán, “ajo y agua, buena sombra le cobija”.

Cuarto y último post sobre la rubia, con la que desesperada historia de amor he vivido. Como podéis ver, el título refleja mi absoluta intelectualidad y el grado de conocimiento que sobre el Renacimiento poseo; aunque la verdad es que, después de escribir eso de “final honroso” en un examen, como mínimo eso se te queda.

London Calling

Domingo, 30 abril 2006

Rapidhare es Dios. ¿Para qué complicarse con los puertos que hay que abrir y no hay que abrir (mi experiencia con estos programas bajo GNU/Linux ha sido aterradora) para usar los programas P2P, pudiendo hacer una búsqueda en Google (que es otro Dios menor) con el nombre de lo que estás buscando acompañado de la palabra mágica “rapidshare”?

Por supuesto, esto no es infalible, pero yo he encontrado lo que andaba buscando: el London Calling de los Clash, que era de lo que yo venía a hablar aquí hoy, y para eso he soltado esta parrafada adulatoria. También es cierto que se han hecho reseñas de este álbum hasta el aburrimiento, pero hoy es domingo y la inspiración escasea.

London CallingAnte todo, lo que siempre se dice del disco este: reggae, reggae y más reggae. Por un tubo. Unas veces más disimulado (The Right Profile, Revolution Rock) y otras vergonzosamente evidente (Rudie Can’t Fail), pero asomando por casi todas partes. También algo de ska, como en Wrong ’Em Boyo, pero el caso es que poco queda del punk inicial de la banda.

Aparte de esta sobredosis de reggae, hay una variedad indecente de estilos: desde el rock lúgubre y apocalíptico del tema que encabeza y da título al álbum (que es Mary tiene una ovejita, evidentemente), pasando por el potente rockabilly de Brand New Cadillac, hasta cosas tan poperas como Lost In The Supermarket o Train In Vain (esta última casi entra como música disco), llegando incluso a algo como The Guns Of Brixton, que con un poco de mala leche podría llegar a denominarse como hip hop.

Por tocar estilos, tocan hasta el jazz (Jimmy Jazz) y nos dejan otra muestra de lo que es el español Clash con el power pop (The Card Cheat y Lover’s Rock son otros) de Spanish Bombs: “Oh, please, leave the ventana open (…); Spanish bombs: yo te quiero y finito; yo te querda, oh my corazón.” Por supuesto, hay también rock: en Hateful, en Clampdown, en Death Or Glory, en Koka Kola, en Four Horsemen y en I’m Not Down.

Pero esto no es nada, señores, porque un señor de gris que pasaba por la Gran Vía me dijo que en el siguiente álbum de los Clash, que no es doble sino triple, la cosa es aún más desquiciante y la variedad de estilos es aún mayor que en éste. Así que ya sabéis lo que os espera.

Por cierto, que tiene mala hostia sacar el mejor disco de los ochenta en diciembre de 1979.

Pero bien bonito

Sábado, 29 abril 2006

1984 ya llega. Y lo veremos a mucha resolución.

(Herr Psycho en Barrapunto.)

 

Una historia de casualidad, lujuria y decepción

Viernes, 28 abril 2006

Definitivamente, la rubia no me quiere.

Para celebrar que estos cuatro días está de puente, Edu ha hecho un par de cosas con bastante poco sentido y aún menos resultado. Después de declararse a una chica de una forma especialmente obscena, y justo unos minutos antes de poder conectarse a Internet, ha abierto a la rubia (sic) y le ha dicho con voz especialmente seductora: “Conéctate.” Si bien normalmente la rubia no hace ni puñetero caso a esta petición, esta vez, y tal vez porque sabía que no lo iba a conseguir, le ha dado por intentar conectarse.

Por supuesto, la rubia no ha conseguido nada, porque, les recuerdo, en el momento de este intento no había conexión a Internet. Sin embargo, Edu ha dejado a la rubia abierta (sic) y, una vez que el ordenador se encontraba conectado a la superautopista de la información (sic, sic, sic), le ha vuelto a decir con su seductora voz de siempre: “Conéctate.” Lo ha intentado. Lo ha conseguido. La rubia se ha conectado.

Esto, como ya vuestras mentes barruntan, no tiene ni pies ni cabeza, pero la informática es así, y los caminos del Señor son misteriosos, y tal y cual. De modo que dejémoslo estar y adentrémonos en la rubia (sic). Edu, humano él, se ha sentido maravillado ante las horteras posibilidades que la rubia ofrecía, y ha empezado a dar rienda suelta a sus más oscuros deseos, y se ha adentrado en sus múltiples opciones y con éxtasis salvaje la ha toqueteado (sic). Esto, amigos míos, se llama lujuria.

Bueno, todo tan hermoso; ahora viene lo que lo manda todo al carajo, como suele ser habitual. Toqueteándola en sus más profundas profundidades (sic, sic, sic), es decir, en las opciones sobre dispositivos, la rubia ha dicho: “Sí, hombre, y luego el sadomaso” y ha cascado sin decir ni mu. La busco, le explico la razón de mi perversión, vuelve conmigo, pero diciendo: “Una y no más, Santo Tomás.” Venga, otra vez. Voz seductora: “Conéctate.” Ni puñetero caso.

Después de repetir la operación inicial (intentar conectar sin conexión, intentarlo con conexión), la rubia seguía en lo suyo: que no. Estoy empezando a desesperarme y a convencerme de que, por más que yo intente konquistarla (la k es un chiste malo), la rubia no me quiere. Je suis desolé.

Sucumbiendo ante la carne

Jueves, 27 abril 2006

Cuando le digo a la gente que yo no uso Internet Explorer, la gente me mira de forma rara y murmura cosas como “friki comunista” por lo bajini. Pero hoy estoy aquí para demostrar que el usar Firefox es una actitud perfectamente humana y comprensible. En serio, después de ver a la chica Firefox, ¿quién no sucumbe ante la carne y el pecado carnal y pasa a hacer cosas innobles mientras mira la foto y se baja el programa?

Tumbado a la bartola

Miércoles, 26 abril 2006

Tumbado a la bartola

Situémonos. Clase de Matemáticas, justo después de acabar un examen que me ha salido bastante bien; reina el silencio en el aula y yo tengo una hoja en blanco que me han dado antes de empezar la prueba por si me hacía falta y no he utilizado, lo cual mejora aún más la situación. Qué carajo, voy a dibujar el Tumbado a la bartola del ilustre Torrado. La jugada me ha salido bien, y el dibujo tiene su gracia. (Y sí, la pereza me vence a la hora de ponerme a escanear y todo el follón, así que acabo sacando una foto con la cámara. Pero, leñe, que no nos vamos a herniar tratándose de la canción que es.)

¡Irresponsables!

Martes, 25 abril 2006

Hoy es veinticinco de abril. Me suena (me suena, pero no podría asegurar totalmente que fuera cierto) que hoy iba a salir una cosa. No sé, tal vez. Una distro, creo que era; no estoy seguro, la verdad. Pero creo que era eso.

¿Dónde gaitas está la SuSE 10.1?

Resistencia

Lunes, 24 abril 2006

La rubia se me resiste. Ya estoy conectado a Internet con un router, de modo que teóricamente tendría que conectarse, ya que con lo que tenía problemas era con el proxy, pero —¡oh!, ¡casualidad!— no lo hace. Además, lleva a cabo labores extrañas: no guarda la contraseña que amablemente le pides que guarde, y lo que hace al intentar conectarse es, simplemente, nada. Ni parpadea el icono de MSN. Se está poniendo chula, pero al final lo conseguiré, cueste lo que cueste.

Crisis espiritual

Domingo, 23 abril 2006

Como si no fuera suficiente con mi indecisión entre ser un subgenio o adorar al Monstruo del Espagueti Volador (aunque sé perfectamente que esta última devoción es algo pasajero y sólo el slack perdura), ahora ha aparecido una tercera religión en mi vida: la adoración al Cabal, que parece ser un tío guay.

Por cierto, aunque ya todo el mundo debería saberlo, para los menos que no conozcan a este señor, es el guía espiritual de todo meneador que se precie, y su adoración incluye seguir una serie de preceptos entre los que destacan los siguientes, escogidos entre los demás por ser especialmente carentes de sentido:

  • El espagueti es nuestro Señor, y el elefante es su profeta.
  • La perfección existe, Menéame existe, ergo Menéame es perfecto.
  • Menéame no es un sitio Web 2.0; es la representación de la perfección del Señor al alcance de los seres humanos: es Perfección 2.0.
  • El mundo quiere eliminarnos; no uses Google ni Technorati: usa el buscador de Menéame; allí está todo lo que necesitas saber.
  • Gallir es un buen talibán: ámalo y comparte tu hombre o mujer con él; siempre hará un sacrificio.
  • Los hombres puros sólo aman meneársela.
  • Si sientes que tu voluntad flaquea, visita http://mnm.uib.es/gallir/.

¿Me dejo seducir por las promesas de galletas y gallinfantes de este señor? ¿Sigo con la esperanza de ver el volcán de cerveza y la fábrica de strippers que dicen los pastafaris que hay tras la muerte? ¿Continúo en el camino del slack? ¿Existe el Valhala? ¿Por qué tenemos que estar tan informados de todas las opciones?

Innovación

Sábado, 22 abril 2006

(Se les piden amablemente disculpas por mi ausencia durante el día de ayer y prácticamente también éste, que ya empiezan a ser horas indecentes para escribir. La razón/excusa es tan simple como que tenía una Depresión de Caballo®, aunque por otra parte se me había pegado el “Rockaway Beach” de los Ramones, sobre el cual las leyes de la decencia indican que ha de pegarse en situaciones de gran alegría y regocijo. Esta confusión, unida a una grave crisis intestinal, me dejaron en condiciones poco adecuadas para escribir un post.)

Bueno, lo que yo venía a contar. Que George W. Bush inventó el iPod, del mismo modo en que Al Gore se disputa con Bill Gates la autoría de Internet y yo soy el creador de la mayonesa. A la que, dada mi condición de español, pondré un palo de modo que todos podamos beneficiarnos de un invento totalmente nuevo e innovador que poco comparte con su versión primigenia y castrada, al igual que es evidente la diferencia entre el iPod y el iPod con palo que proponen en Barrapunto: uno sirve para escuchar música, y el otro sirve para escuchar música con un palo. En serio, ¿no lo habíais adivinado?