Engranajes, engranajes, engranajes

La idea original fue mía, lo juro.

El caso es que ayer por la noche, en ese momento en la cama en el que a las estrellas del rock se les ocurren cosas como submarinos amarillos, pensé en aquella propuesta que había visto hacía ya algún mes que otro en KDE-Look: un menú K con forma de engranaje, que para eso es un engranaje el símbolo del proyecto. Cuando lo vi aquel día (oh, qué tiempos aquellos), en seguida pensé que de aquel engranaje tendrían que salir menús normales y corrientes; pero, conforme fue pasando el tiempo, cada vez aborrecía más aquella idea: ¿qué carajo pinta un menú cuadrado tan aburrido en medio de algo tan cool como uno en forma de engranaje?

Y anoche, cuando ya estaba a punto de dormirme, vino a mí la inspiración: ¿qué es lo que queda bien con un engranaje? ¡Más engranajes! Al posar el puntero sobre uno de los iconos que vienen en el menú, un segundo coso de esos (ya he dicho la palabreja lo suficiente por hoy) se desliza suavemente bajo el primero, mostrando gozoso más aplicaciones. Cuando cambias de menú (de Multimedia a Ofimática, por ejemplo) no se esconde el engranaje exterior y luego vuelve a aparecer, claro: una vez que ya ha aparecido, sigue ahí, sólo que los iconos van cambiando conforme vamos pasando de grupo de programas a grupo de programas.

En un éxtasis intelectual propio del sueño, la luz vino a mí por segunda vez: ¿y el Pulse “/” para buscar, el Ejecutar comando, y el Terminar…? Al principio en mis sueños se me antojaba como unos cuantos iconos más en el engranaje primigenio, pero en ese mismo instante hallé una solución más profesional: todo eso tenía que estar en el hueco del centro. Arriba, tres botoncitos de Cambiar usuario, Bloquear sesión y Terminar…, debajo, tres iconos de Buscar, Ejecutar y Configurar (y ya que estamos otros dos de Personal y Ayuda), y por último, un cuadro de búsqueda para encontrar cosas que estén en el menú. “Soy un genio”, pensé entonces.

Y si algo no cabe, conforme se va uno deslizando por los iconos van apareciendo más por un lado y desapareciendo por otro. Más o menos la idea era esa, y hoy me he encargado de dejar constancia de ella en un papel que me he encontrado por ahí, para no olvidarla a la primera de cambio. Por supuesto, como todos habréis supuesto ya, la idea ya estaba cogida.

Llego al ordenador, entro en KDE-Look.org. En un principio para dos cosas:

  1. Recordar la propuesta aquella del engranaje que originó todo mi onanístico divagar.
  2. Mirar a ver si había algo nuevo en la sección KDE4 Brainstorm (literalmente, reventón de cerebros de KDE4, yeah?), que siempre hay algo nuevo.

Esto último ha sido mi perdición. A la velocidad que revientan los cerebros en lo que a KDE4 se refiere en los últimos días, a alguien se le tenía que haber ocurrido antes que a mí. Y ahí estaba: Radial Menu Style. Claro, no exactamente lo que yo decía, pero lo mismo al fin y al cabo, con un par de cambios: es totalmente redondo en vez de abrirse desde una esquina y ser, por tanto, sólo un sector del círculo, y no era un engranaje, sino sólo circulos planos, simples y llanos. Aun así, en el fondo, lo que yo estaba contando.

Pero que la idea original fue mía, lo juro.

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